La radio y sus secuelas

En Periodismo deportivo de manual, Chelo Sánchez Serrano habla sobre las tendencias y formatos en la radio actual. Esta autora explica que el siglo XXI es el tiempo de una nueva radio. Una radio que a veces es radio con todas las letras y con sus atributos esenciales y otras veces deja paso a ”sus secuelas”, esos productos que surgen después de una obra completa o de un original, secuelas que transforman, pervierten o incluso suplen al modelo original. La radio hoy ya no es solo lineal: se puede consumir de forma tradicional o bajo demanda; es una radio multiplataforma y viral, que se empaqueta y comparte por múltiples canales y no siempre en versión original; una radio un poco más visual, que –como ha escrito Luis Miguel Pedrero– primero se puede ver en el móvil o en las redes para después seguir escuchando, y una radio más social de lo que ya era, porque –como asegura Juan Carlos Ortega– la radio ha sido siempre una especie de red social, antes incluso de que estas existieran en las etiquetas actuales. Ahora la radio y sus perfiles sociales trasladan la plaza pública de la participación radiofónica al escenario virtual, generando nueva conversación que, en muchas ocasiones, se convierte en contenido radiofónico de la antena. Como toda la vida, pero con más medios.

A esta nueva radio, la radio post-radio, podríamos llamarla, le ocurre como al deporte en los últimos años, que se han visto abocados a dar un giro hacia la innovación buscando una mayor competencia y mejores resultados, incluso a veces por pura necesidad: para ”salvar los trastos”. En marzo de 2012 se celebró en Barcelona el Global SportsForum, una especie de Davos del deporte, con el objetivo de dar un giro ”hacia la innovación y buscar nuevos modelos de negocio” cada vez con más peso de internet. El Consejo Superior de Deportes y Microsoft llegaban a un acuerdo en abril de 2016 para innovar en el deporte a través del GSIC (Globar Sports Innovation Center). Acciones que se suman a las muchas iniciativas que han tenido que poner en marcha muchos clubes deportivos en estos años de crisis económica: desde salir desnudos en un vídeo, a vender calendarios con imágenes de los deportistas, buscar ”padrinos” para los equipos, abrir líneas de crowdfunding o diseñar camisetas que triunfan en ventas más allá de la afición.

La industria radiofónica está también en ese momento decisivo, a caballo entre conservar lo mejor de su tradición e ir dando pasos hacia la modernidad, cierto es que sin garantías suficientes de éxito.

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